El Credo: Explicado Línea por Línea (Credo de los Apóstoles y Niceno)

- Oraciones Completas del Credo
- 🏛️ Columnas de la Fe 🏛️
- Símbolos de la Fe
- ¿Por Qué Hay Dos Credos? (Apóstoles vs. Niceno)
- Credo de los Apóstoles
- Credo Niceno-Constantinopolitano
- El Credo de los Apóstoles (El Símbolo Bautismal)
- El Credo Niceno-Constantinopolitano (El Credo de la Misa)
- El Taller del Catequista (Preguntas Frecuentes)
Oraciones Completas del Credo
Credo de los Apóstoles
Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.
Credo Niceno-Constantinopolitano
Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible.
Creo en un solo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación bajó del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre. Y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras, y subió a los cielos, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin.
Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas.
Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica. Confieso que hay un solo bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro. Amén.
El Credo es el ADN de nuestra fe. En estas pocas líneas se condensa todo el misterio, la historia y la promesa de la salvación. Recitarlo no es repetir una fórmula; es proclamar nuestra identidad como hijos de Dios y miembros de su Iglesia. Es tocar, una por una, las doce columnas maestras sobre las que se sostiene el gran templo de la fe católica.
Muchos de nosotros lo rezamos cada domingo, pero ¿nos hemos detenido a pensar en la profundidad de lo que estamos afirmando? Como tus "Maestros Catequistas", no solo te daremos el texto de esta proclamación sagrada; te llevaremos en un recorrido arquitectónico, explicándote el significado y la historia de cada columna, para que cuando lo reces, no solo lo digas con tus labios, sino que lo construyas y lo vivas en tu corazón.
¿Por Qué Hay Dos Credos? (Apóstoles vs. Niceno)
Es una pregunta excelente que nos posiciona como expertos desde el inicio. La Iglesia utiliza principalmente dos Símbolos de la Fe. No se contradicen; se complementan. Son dos versiones del mismo ADN, una más concisa y otra más detallada.
Credo de los Apóstoles
Origen
Tradición bautismal de la Iglesia de Roma (siglo II).
Uso Principal
Rezo del Santo Rosario y en la ceremonia del Bautismo.
Enfoque
Es un resumen cristológico fundamental, centrado en los misterios clave de la vida de Cristo.
Credo Niceno-Constantinopolitano
Origen
Formulado en los Concilios Ecuménicos de Nicea (325) y Constantinopla (381).
Uso Principal
Se reza en la Santa Misa de los domingos y en las solemnidades litúrgicas.
Enfoque
Teológicamente más preciso, define con detalle la divinidad de Cristo ("Dios de Dios, Luz de Luz...") y del Espíritu Santo contra las primeras herejías.
El Credo de los Apóstoles (El Símbolo Bautismal)

Este es el Símbolo más antiguo, un resumen fiel de la fe de los primeros cristianos, tradicionalmente asociado a los Doce Apóstoles.
Credo de los Apóstoles
Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.
Explicación Línea por Línea
Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Esta es la primera y fundamental columna. Afirmamos que creemos en un solo Dios (monoteísmo), que este Dios no es una fuerza impersonal, sino un "Padre" que nos ama. Reconocemos su omnipotencia ("todopoderoso") y que Él es el origen de todo lo que existe, visible e invisible.
Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, Proclamamos la divinidad de Jesús. No es un profeta más, sino el "único Hijo" de Dios, lo que lo hace igual al Padre. Al llamarlo "nuestro Señor", reconocemos su autoridad soberana sobre nuestra vida.
que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, Afirmamos el misterio de la Encarnación. Jesús se hizo hombre sin intervención de varón, por el poder del Espíritu Santo, naciendo de una virgen, María. Esto subraya su doble naturaleza: es verdaderamente Dios y verdaderamente hombre.
padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, Anclamos nuestra fe en la historia. Jesús no es un mito; su Pasión ocurrió en un momento y lugar concretos, bajo una autoridad romana real. Afirmamos que su muerte fue real, un sacrificio de amor para redimirnos del pecado.
descendió a los infiernos, No se refiere al infierno de los condenados, sino al "Seol" o "morada de los muertos". Afirmamos que Jesús, tras su muerte, fue a rescatar a todas las almas justas que habían muerto antes que Él (como Abraham, Moisés y los profetas) y les abrió las puertas del Cielo.
al tercer día resucitó de entre los muertos, Este es el pilar central del cristianismo. Afirmamos que Jesús venció a la muerte. Su Resurrección es la prueba de su divinidad y la promesa de nuestra propia resurrección.
subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Proclamamos la Ascensión. Jesús, con su cuerpo glorificado, regresó al Padre para reinar en la gloria eterna. "Sentado a la derecha" es una expresión de honor y poder supremo.
Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Afirmamos nuestra fe en la Segunda Venida de Cristo al final de los tiempos. Vendrá como Rey y Juez a dar a cada uno según sus obras, estableciendo su Reino de forma definitiva.
Creo en el Espíritu Santo, Reconocemos a la Tercera Persona de la Santísima Trinidad. El Espíritu Santo es el amor entre el Padre y el Hijo, y es quien santifica, guía y da vida a la Iglesia.
la santa Iglesia católica, Creemos que la Iglesia fue fundada por Cristo sobre los apóstoles. Es "santa" por su Fundador y por la presencia del Espíritu Santo, y es "católica" (que significa "universal") porque está llamada a acoger a toda la humanidad.
la comunión de los santos, Afirmamos la unión espiritual que existe entre todos los miembros de la Iglesia: los que peregrinamos en la tierra, los que se purifican en el purgatorio y los que ya gozan de la gloria en el Cielo. Rezamos unos por otros.
el perdón de los pecados, Creemos en el poder infinito de la misericordia de Dios, que nos perdona a través de los sacramentos, especialmente el Bautismo y la Confesión.
la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén. Esta es nuestra gran esperanza. Afirmamos que, al final de los tiempos, nuestros cuerpos resucitarán para unirse a nuestras almas y viviremos para siempre en la felicidad plena con Dios.
El Credo Niceno-Constantinopolitano (El Credo de la Misa)

Este Credo fue formulado para combatir las primeras grandes herejías y definir con mayor precisión la fe de la Iglesia.
Credo Niceno-Constantinopolitano
Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible.
Creo en un solo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación bajó del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre. Y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras, y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin.
Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas.
Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica. Confieso que hay un solo bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro. Amén.
Las Adiciones Clave Explicadas
Este Credo expande el de los Apóstoles para aclarar puntos que estaban siendo atacados por herejías.
- "Dios de Dios, Luz de Luz... de la misma naturaleza del Padre": Esta frase, central en el Concilio de Nicea, fue añadida para combatir la herejía arriana, que afirmaba que Jesús era una criatura inferior a Dios. La Iglesia define aquí, sin lugar a dudas, que Jesús es plenamente Dios, igual al Padre en todo.
- "Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo...": Esta sección, ampliada en el Concilio de Constantinopla, se añadió para definir claramente la divinidad del Espíritu Santo, contra las herejías que lo negaban. Afirmamos que Él también es Dios y merece la misma adoración.
El Taller del Catequista (Preguntas Frecuentes)
¿Por qué decimos "descendió a los infiernos"? Como se explicó antes, no se refiere al infierno de la condenación eterna (Gehena), sino a la "morada de los muertos" (Seol). Es una afirmación de que la redención de Cristo alcanzó a todas las almas justas que le precedieron, desde Adán hasta Juan el Bautista.
¿Qué significa "la comunión de los santos"? Significa que la Iglesia es una gran familia unida por el amor de Cristo, que trasciende la muerte. Incluye a los santos en el Cielo (Iglesia Triunfante), las almas en el Purgatorio (Iglesia Purgante) y los fieles en la Tierra (Iglesia Militante). Los santos en el cielo interceden por nosotros, y nosotros podemos rezar por las almas del purgatorio.
¿Tengo que creer en cada una de las frases para ser católico? Sí. El Credo es el "resumen mínimo no negociable" de la fe católica. Es la síntesis de las verdades reveladas por Dios que la Iglesia nos propone para creer. Dudar o negar voluntariamente uno de sus artículos es apartarse de la fe de la Iglesia.
¿Por qué es importante rezarlo en comunidad durante la Misa? Porque la fe no es solo un asunto privado. Al rezar el Credo juntos, no solo reforzamos nuestra propia fe, sino que proclamamos ante el mundo y ante nosotros mismos nuestra identidad común. Es un acto poderoso de unidad y testimonio, donde decimos: "ESTO es lo que nosotros, como pueblo de Dios, creemos".
La Proclamación Personal
Recitar el Credo es unirte a un coro de dos mil años, una cadena ininterrumpida de fe que te conecta directamente con los apóstoles, los mártires y los santos. No es solo una lista de creencias; es tu "sí" personal a Dios, tu proclamación de ciudadanía en el Reino de los Cielos. La próxima vez que lo reces, hazlo no como una repetición, sino como una declaración de amor.
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